Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016

Las principales recomendaciones para mejorar las redes de protección y de seguridad social en el Caribe son:

-Armonizar los sistemas de protección social en toda la región.

-Reducir el gran número de programas y organismos y una mejor coordinación de ejecución.

-Fortalecer las intervenciones de capital humano en el ámbito de la asistencia social hacia el desarrollo social.

-Promover programas integrales e intersectoriales centrándose en los hogares en lugar de los individuos.

-Mejorar la recopilación de datos y su uso para el diseño de los programas, junto con el seguimiento y la evaluación.

-Fomentar asociaciones con la sociedad civil y el sector privado (incluidas aquellas pensadas para la detección de las demandas del mercado de trabajo).

-Mejorar la capacidad de respuesta a los problemas ambientales y económicos, desde un enfoque reactivo a otro proactivo/preventivo.

-Ampliar gradualmente la cobertura.

-Mejorar (o, en algunos casos, crear) un marco legislativo para la asistencia social.

Para la mayoría de las economías en la CARICOM, los obstáculos para el progreso multidimensional están profundamente estructurados y vinculados  a una muy alta carga de deudas, a su vulnerabilidad frente los desastres naturales y a los costos adicionales de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (los altos costos de las importaciones de alimentos y de la energía). Por lo tanto, las prioridades multidimensionales clave incluyen la reducción de la deuda, aumentar la resiliencia frente a las crisis en todos los niveles, y hacer frente a retos significativos como el desempleo juvenil o la inclusión social de los grupos vulnerables.

La transformación económica y ambientalmente sostenible, y su papel en el progreso multidimensional

El crecimiento económico del Caribe no ha sido inclusivo. Muchas disparidades y vulnerabilidades son evidentes en la evaluación de la pobreza, la desigualdad y el progreso multidimensional. Se necesita un enfoque totalmente nuevo para el crecimiento económico centrado en el progreso humano. Existe una perspectiva de crecimiento económico de “nueva generación” que debe ser inclusiva y nunca a expensas del medio ambiente. El crecimiento económico se ve reforzado por el progreso multidimensional, a la vez que también puede permitir ese progreso, siempre que sea inclusivo, favorable a los pobres y ambientalmente sostenible. Esto crea un círculo positivo: el progreso multidimensional fomenta un crecimiento económico más rápido, más estable y más inclusivo que, a su vez, permite el progreso.

Financiar el progreso multidimensional y el crecimiento integrador en un espacio fiscal limitado

Los gobiernos del Caribe tendrán que tomar decisiones difíciles para movilizar recursos nacionales e internacionales para financiar la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, incluyendo los ODS. La discusión sobre el espacio fiscal tiene que ser afrontada pese a las disparidades en el PIB per cápita en la región. De los 13 países del Caribe revisados, cinco están clasificados como de alto ingreso, otros seis están etiquetados como renta media-alta con sólo dos que se consideran de ingresos bajos y medios. Esto tiene implicaciones para la ayuda oficial al desarrollo y el acceso a la financiación en condiciones favorables. Muchos países de bajos ingresos pueden acceder a la ayuda al desarrollo, pero este no es el caso para la mayoría de los países del Caribe, cuyo PIB per cápita actúa como una barrera para acceder a las ayudas.

Sectores de crecimiento económico

El Informe examina cuatro sectores en los que el Caribe tiene algunas ventajas competitivas y en el que el crecimiento debe combinarse con la sostenibilidad del medio ambiente a largo plazo: el turismo, los servicios culturales, la agricultura y los bosques, y la economía azul, así como las tecnologías de la información y la comunicación.

El crecimiento económico del Caribe es sustentado por la gente, además de otros factores, algunos de los cuales han sido identificados en la Agenda 2030, tales como el medio ambiente, la energía asequible, la eficiencia institucional, los recursos no humanos, la estabilidad social y la seguridad y la disponibilidad de recursos financieros.

En términos de capital humano existen brechas entre los niveles de educación y la cualificación de la mano de obra en el Caribe, respecto de los requisitos de los puestos de trabajo, y es algo que los empleadores perciben. Estos déficits muestran las limitaciones para equilibrar la oferta y la demanda del mercado laboral. La regularidad y la fiabilidad de la oferta de trabajo se ven influidos por la salud del trabajador, la infraestructura económica y social, incluido el transporte, el agua y la electricidad. Las instituciones, las leyes, los reglamentos y el sindicalismo tienen una influencia global.

El impacto de los peligros naturales sobre las personas y sus medios de vida, sobre el capital productivo y sobre la infraestructura social y económica, es costoso en términos de crecimiento económico. Estudios recientes han estimado un porcentaje del 0.5-1 por ciento de pérdida del PIB debido a las tormentas moderadas y un 1 por ciento debido a los huracanes. El aumento del nivel del mar y el cambio climático también podrían tener consecuencias adversas severas en las personas y las economías si las políticas y programas de adaptación no se llevan a cabo.

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