Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016

Por Helen Clark, Administradora PNUD

Desde 1990, cada Informe sobre Desarrollo Humano ha abordado algún aspecto del bienestar “más allá del ingreso”. El enfoque del desarrollo humano consiste precisamente en la ampliación de las opciones de las personas, captando no solo la riqueza material y de ingresos, sino también la riqueza de la vida humana. El Informe Regional sobre Desarrollo Humano para el Caribe de 2016 se centra en la resiliencia, y se basa en el Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2016 para América Latina y el Caribe. Al igual que el Informe regional, el del Caribe amplía nuestra forma de pensar las múltiples dimensiones del bienestar, aplica el enfoque del desarrollo humano a la nueva agenda holística de desarrollo sostenible, y lo adapta por igual a las necesidades y las aspiraciones de los países de renta media y de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Las ideas clave de este Informe se resumen en el propio título, Progreso multidimensional: Resiliencia humana más allá del ingreso. Las vulnerabilidades de los países del Caribe son de sobra conocidas: muchos de ellos están ubicados en un área geográfica castigada por huracanes y terremotos, donde el cambio climático exacerba las amenazas relacionadas con el clima y limita el alcance de la diversificación económica. Introducir el concepto de progreso multidimensional en el discurso sobre el desarrollo del Caribe es una invitación a reconsiderar la construcción de resiliencia en la región. En lugar de centrarse únicamente en el Estado, este informe también examina la vulnerabilidad y capacidad de adaptación a los cambios de los hogares y en los diferentes niveles de la comunidad. Es importante reconocer que, si bien tanto el Estado como la resiliencia están relacionados, y son incluso interdependientes, no son uno solo ni lo mismo.

Las vulnerabilidades están aumentando en el Caribe. La región se enfrenta a la creciente pobreza multidimensional. En la última década ha persistido el bajo crecimiento y la erosión de los logros de desarrollo humano, como se evidencia en el deterioro de los indicadores de desarrollo humano regionales y los datos de pobreza multidimensional.

Los índices de pobreza y desempleo, especialmente entre los jóvenes, son elevados y se sitúan por encima de la media regional para América Latina y el Caribe. El gasto en políticas de protección social de la salud, que contribuyen a la mejorar la resiliencia y la capacidad de adaptación, medido en términos de PIB, está a la zaga de la media regional del 13,2 por ciento para América Latina. Su grado de inversión se encuentra incluso por debajo de la media mundial del 8,6 por ciento, excepto en Barbados y Trinidad y Tobago.

El crecimiento económico es no es suficiente por sí solo para sacar y mantener a las personas fuera de la pobreza. Por lo tanto, las medidas para detectar y abordar las principales fuentes de vulnerabilidad y pobreza, y para fortalecer la capacidad de adaptación, como en áreas de educación,  salud,  formación, oportunidades de empleo y protección social, son de suma importancia. Los datos disponibles indican un crecimiento medio anual del 2.04 por ciento del PIB real en la región del Caribe entre 1971 y 2013, en comparación con el 3.57 por ciento para los países menos adelantados (PMA) y el 5.99 por ciento para los países en desarrollo de Asia.

En los países de renta media, el “desarrollo” no termina en el umbral del PIB. Las desigualdades, la discriminación y las exclusiones de larga data —incluidas las brechas por razones de género, etnia o raza— requieren atención política. El Caribe se enfrenta a un doble reto: impulsar el crecimiento económico inclusivo, y construir el progreso multidimensional que contribuye a la erradicación de la pobreza en todas sus formas, la lucha contra la vulnerabilidad en el conjunto del Estado, en los hogares y a nivel individual, así como garantizar la sostenibilidad.

El enfoque “multidimensional” se fundamenta tanto en el enfoque de desarrollo humano como en la actividad pionera más reciente en materia de políticas destinadas a abordar la pobreza multidimensional. La medición explícita de las carencias agudas ha impulsado a una generación de encargados de la formulación de políticas a pensar en ellas también de una manera multidimensional e integrada. En la actualidad, existe interés por abordar los desafíos multidimensionales situados por encima del umbral de pobreza, con miras a la inclusión de cuestiones tales como la calidad del trabajo, la protección social en todo el ciclo de vida, los sistemas de atención, el empleo del tiempo de hombres y mujeres, la seguridad ciudadana, y la erradicación de la vergüenza y la humillación, entre otras.

Todo ello guarda relación con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la que se incluyen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El año pasado, los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas firmaron un acuerdo histórico y universal que dará forma a las conversaciones sobre el desarrollo que se celebren en los próximos 15 años. Si alguna vez existió un momento “multidimensional”, es el que estamos viviendo.

El presente Informe se enmarca dentro de las iniciativas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del sistema de las Naciones Unidas destinadas a incorporar, acelerar y apoyar las políticas relativas al logro de los ODS en los Estados Miembros de manera oportuna y eficaz. Una de las novedades fundamentales del Informe es la presentación de una herramienta para combatir la pobreza en sus múltiples dimensiones, que proporciona a cada país un punto de partida para la consecución de los ODS de acuerdo con sus necesidades específicas.

El Informe de este año es doblemente oportuno, tanto porque aborda las vulnerabilidades —y las fortalezas— de los países del Caribe, como porque pone en marcha un nuevo diálogo sobre el desarrollo de los países de renta media en todo el mundo. Los Informes sobre Desarrollo Humano tienen máximo impacto cuando documentan las buenas prácticas, miden cambios y generan nuevas formas de conceptualizar el desarrollo en un mundo cambiante. Este Informe Regional sobre Desarrollo Humano del Caribe no es una excepción en su capacidad para implicar a los interesados en un debate conceptual en materia de políticas con un gran contenido empírico, que resultará esencial para nuestro trabajo durante al menos los próximos 15 años.

© 2016 United Nations Development Programme in collaboration with

Powered by Renovatio